"YO SOBREVIVÍ AL BOMBI"
(Marianistas, S.S. – E.G.B. 1970-1979)
 
 
Yo sobreviví al Bombi… y vosotros, amigos míos, que podéis leer estas líneas.
 
Fueron años de vivencias compartidas con la quinta del 65, en los que aprendí y me divertí mucho… y las secuelas ya casi han desaparecido por completo.
 
A continuación relato brevemente algunas anécdotas y acontecidos que recuerdo de aquellos tiempos:
 
Parvulitos y 1º en Villa Belén con Sor Antonia y la Srta. Ana, en la casita del patio de abajo. Las niñas y los niños separados: las niñas estudiaban en la casa principal y jugaban arriba, y nosotros aprendíamos a leer y correteábamos abajo.
 
(Nota: Once años después las cosas cambiaron radicalmente, y sin período de adaptación, nos metieron en clase a mujeres hechas y derechas. A nosotros, inocentes púberes desarmados ante La Tentación de La Carne. Ese año sufrí un shock por sobredosis de feromonas. Yo, que hasta COU había sido un alumno modélico, me vine abajo: entre sofocón y sofocón no di pie con bola en todo el curso. En la actualidad, y tras años de intensa rehabilitación, ya me encuentro mucho, ¡pero que mucho mejor!) .
 
2ºA con don José, con su txapela y su aspecto de anciano venerable: fue él quien nos inició en los secretos de la lengua francesa, y nos enseñó a escribir con caligrafía de letras con caracolillo.
 
En 3ºA con don Ricardo (y Jorge Arévalo): personalmente, el año del que mejores recuerdos y sensaciones guardo.
 
Aunque también recuerdo que ese año, don Carlos de 3ºB me arreó una soberana bofetada (la única que recibí en todos los años de cole), por estar levantado en clase, en ausencia de don Ricardo. Y el tipejo aquel me gritaba que no le esquivara cuando iba a darme... Hay a algunos a los que me hubiera gustado encontrar por la calle, ya en igualdad de estatura.
 
Me acuerdo de la srta. Esther, que nos enseñó tan bien algunas canciones que, aún hoy, me sorprendo canturreando "Ikusi mendizaleak, baso eta zelaiak…" y "Aldapeko sagarraren adarraren punta… " ¡Pero al final, ¿era calva o no era calva?!
 
En 4ºA con... ¿cómo se llamaba… don David? Me entregó una medalla por no haber faltado ni un solo día a clase. ¡Qué salud… y qué moral!
 
En 5ºA con don Isidoro Achaerandio, magnífico e incombustible profesor con pequeños accesos de ira, que puntuaba el dibujo artístico hasta con centésimas, y que siempre vestía chaqueta verde de punto y pantalones azul cielo. Qué guerra nos daba con la pronunciación del artículo francés “le”, con boquita de piñón.
 
Recuerdo cuando pescó una foto de una chica en cueros vivos, en pelotas quiero decir, que andaba de gira de pupitre en pupitre: furioso y a gritos bramaba: “sois la nueva ola de la cerderíaaa”.
 
Y qué decir de aquel día en el que alguien tuvo la “genial” idea de escribir "El Pichi…” en la pizarra durante el recreo... Volvíamos animadamente a clase subiendo en fila por aquellas estrechas y sinuosas escaleras desde el patio de arriba cuando lo leyó… Lo de la calle Estafeta en Pamplona el 7 de julio, ¡un juego de niños, comparado con lo que fue aquello! Alguno todavía está corriendo.
 
En 6º, 7º y 8ºA tuvimos que lidiar con unos cuantos que tenían, unos la mano con mucha pluma, y otros muy ligera. Creo que era por entonces cuando dejamos de tener un solo profesor para todas las asignaturas. Fueron años de Vía Crucis con “El Bombillón”: En primer lugar debo decir en su descargo que a mí nunca me puso la mano encima... bueno, una sola vez, y fue cuando uno de mis hermanos mayores vino a buscarme a clase por que había muerto nuestro aitona: me dio un par de palmaditas de consuelo en la cabeza. Fue un gesto que agradecí mucho…
 
Sin ablandarme por este detalle, y reconociendo que aprendí mucha Geografía e Historia, y mucha Lengua española con él, he de decir que fueron cursos terroríficos: Las clases de Lengua con el sintagma nominal, el sujeto y predicado, el complemento directo etc. etc. etc. ¡En mi vida he vuelto a estar tan concentrado como en aquellas clases! Recuerdo la escena de un compañero acercándose a la pizarra-patíbulo, pasito a pasito, mientras preguntaba entre susurros: ¡¡¡¿Cuál es el objeto directo?... El objeto directo…?!!! Total para luego no llegar mas que a marcar mal dónde acababa el sujeto y dónde empezaba el predicado… y ¡¡¡PLIS PLAS!!! ¡A rodar! Ese hombre no daba tortas, metía host… de proporciones bíblicas.
 
Fue en séptimo cuando lo tuvimos que soportar un par de horas todos los días y fue morir en vida. Cuando entraba por la puerta ya sabíamos si venía de buenas (malo) o de malas (peor).
 
Ahora leo en el periódico que son los profesores los que van acojonados al cole... ¡Hay que joderse!
 
Una mañana entró el director en clase, el padre Otaegui, y nos informó: “don Emilio Ruiz no podrá venir en unos días porque se encuentra enfermo”. No se me olvidarán nunca los abrazos que nos dábamos… La escena es clavada a la de la película “Air force one”, cuando alguien entra en la sala de crisis y dice: “¡El presidente ha tomado el control del avión!” ... ¡¡¡Qué abrazos!!!
 
(…)
 
Bueno, para relajar tanta tensión, algún recuerdillo más, en titulares:
 
Los días de Confesión en la capilla, con tres confesionarios: dos con escasa clientela, y uno, el del padre Fermín Gastaminza, con tres bancos repletos esperándole. Al final, tenía que salir el padre Pujana del suyo a redistribuir a los pecadores.
 
Un día de Salón de Actos viendo la peli “Chitty chitty bang bang”…
 
Los recreos en el patio, jugando seis clases en el mismo campo de fútbol con idénticos balones de goma naranja…
 
Las modas de los cromos de Mazinger-Z, las canicas, el yo-yo, los tiragomas con tacos...
 
La campana…
 
Recuerdo al entrañable Eloy, con su zapato ortopédico, a primera hora de la mañana barriendo los patios, y que siempre recordaba mi apellido cuando me saludaba…
 
El mítico Barranco con aquel individuo que tenía una huerta y rugía cada vez que nos veía ir a buscar el balón… Y los de San Roque tirando con balín…
 
El camión de la Coca-Cola llegando desde el patio de arriba al CEM, donde lo esperaba el Txomin.
 
Los futbolines del CEM…
 
El comedor con la Paquita, el mantel de hule verde hospital, y los "cocos" del Moisés…
 
Las excursiones al Adarra, Aralar, Santimamiñe…
 

 

 
En Donosti, muchos años después, a veintitantos de abril de 2008,
 
                                                                                                                   Álvaro Altuna